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miércoles, 18 de marzo de 2009

Ensayo sobre la jardinería moderna






Leyendo las entradas sobre el jardín de Martha Stewart me acordé de este curioso librito, Ensayo sobre la jardinería moderna, (librito porque el ensayo tiene menos de cuarenta páginas, y curioso porque está escrito en el siglo XVIII) y pensé que podría tener su interés comentarlo aquí.

Su autor es Horace Walpole (1717-1797), si os gusta la novela gótica quizá reconozcáis este nombre como el del autor de El castillo de Otranto. Efectivamente se trata de la misma persona; el señor Walpole, conde de Orford, era aficionado a las letras, la historia y la jardinería y su ensayo trata, tras un brevísimo repaso de la historia de la jardinería, de las excelencias del jardín inglés en contraposición al jardín francés.

Para Walpole la descripción del jardín ideal se encuentra en El Paraíso perdido, de John Milton (1608-1674). De él dice:

El vigor de una imaginación ilimitada le dijo cómo podría trazarse un plan que embelleciese la naturaleza, y devolver al arte la función que le corresponde, que es simplemente ajardinar o imitar la naturaleza.


Walpole relaciona el origen del jardín inglés con la supresión de los setos que cerraban la zona más próxima a la casa:

Si digo que el haber abandonado los setos fue un paso adelante, es por las siguientes razónes. Tan pronto como se hizo este simple encantamiento hubo que nivelar, cortar la hierba y pasar el rodillo. El campo contiguo al parque sin la cerca desaparecida, hubo que armonizarlo con el césped del interior; y al jardín, a su vez, hubo que librarlo de su remilgada regularidad, para que se aviniese con los terrenos exteriores, que eran más salvajes.



En esta línea nos habla del pintor y paisajista William Kent (1685-1748) como impulsor del jardín-paisaje, del jardín visto como un cuadro:

En aquel momento apareció Kent, lo bastante pintor para apreciar los encantos del paisaje, lo bastante valiente y testaruro para atreverse y dictar, y nacido con el genio necesario para emprender un gran camino a partir de aquellos primeros pasos de intentos imperfectos. Saltó el seto, y vio que toda la naturaleza era un jardín.


Sin duda, se muestra muy orgulloso del nuevo estilo:

Nosotros hemos descubierto el punto de perfección; hemos proporcionado el verdadero modelo de ajardinamiento al mundo; que otros países imiten o corrompan nuestro estilo, pero que aquí reine en su verde trono, original por su elegante simplicidad, y orgulloso de ningún otro arte que no sea el de suavizar las asperezas de la naturaleza y copiar su toque lleno de gracia.

Por el contrario arremete contra el jardín francés, tan ordenado y tan alejado del paisaje (mejor me ahorro la cita de las críticas, vista la cita anterior). Y tampoco le gusta el "jardín chino" (en realidad chino, japonés o indio, lo que se consideraba "oriental" en aquella época), o sharawadgi, difundido unas décadas antes en Europa por Sir William Temple (1628-1699); este tipo de jardines recrea el paisaje pero (siempre según el autor) desde el artificio. Al parecer, en Francia se hablaba del goût anglo-chinois, y a nuestro señor Walpole no le gustaba nada esa alianza.

Acabo el repaso con la opinión de Walpole sobre el mejor diseñador, que fue lo que trajo a la memoria este ensayo.

Por lo general, probablemente sea cierto que el propietario, si tiene gusto, sería el mejor diseñador de sus propios ajardinamientos. Él ve la situación durante todas la estaciones del año, en todos los momentos del día. Sabe en qué lugar la belleza no entrará en conflicto con la comodidad, y observa en sus silenciosas caminatas o accidentales paseos a caballo mil atisbos que forzosamente se escaparán a una persona que en unos cuantos días traza un bonito dibujo, pero que no ha tenido el tiempo libre para examinar los detalles y relaciones de cada una de las partes.

¿Y sobre rosas? Nada. Ni una palabra.



Ensayo sobre la jardinería moderna
Horace Walpole
José J. de Olañeta Editor. 2003

(imagen: Naos Libros)





"La espina defiende a la rosa, y sólo hiere a aquél que quiera robar el capullo".
Proverbio chino.

12 comentarios:

Daisy 18 de marzo de 2009, 19:30  

És la misma conclusion a la que llego yo...o parecida

Si tuviera dinero y un jardin grande llamaría a un paisajista y discutiría con él punto por punto.

Yo he visto diseños, no digo donde, que como diseños muy potitos pero cin total desconocimiento de las plantas que se ponen y las que le pueden ir

Nemorino 19 de marzo de 2009, 11:23  

Sí, yo también no le daría vía libre, haría lo mismo que con un arquitecto a la hora de diseñar la casa, los dos juntos ahí dale que te pego.

Ya lo dije antes respecto con lo francés-inglés. Pero me conmueve más la imitación del paisaje, de la naturaleza.

Hace poco vi un minireportaje sobre el jardinero Fernando Caruncho que le encanta la geometría y lo traslada a sus creaciones. En un jardín que hizo en L´Empordà incluyó campos dorados de trigo limitados geométricamente, estaba, de alguna manera, imitando el paisaje.
Pues sus obras me encantaron, son bellas, todo y así, creo que no me encontraría cómodo si mi jardín lo creara el sólo. Yo haría como Martha Stewart, las rosas (y las hortensias) que no falten y en cantidad :)

A reveure.

Maruxa 19 de marzo de 2009, 12:46  
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Maruxa 19 de marzo de 2009, 12:49  

Para Pep:

Muchas Felicidades.

Maruxa!

19 de Marzo.San Jose

Elionor 19 de marzo de 2009, 13:11  

Uisss, es verdad! Felicidades a nuestros Joseps! :-)

Estoy de acuerdo también en lo de trabajar codo con codo con el diseñador, o el arquitecto, o lo que sea. Que es mi casa!

Josep 19 de marzo de 2009, 13:18  

Gracias por la felicitación, Maruxa. De paso felicito también a Nemorino, el otro Pep del Blog.

Me encantan los jardines de estilo inglés,más que los encorsetados jardines ingleses. Siempre se suele hacer una comparación entre Villandry y Sissinghurst (no sé si está bien escrito o no. El estilo del segundo , con tanta cantidad de perennes me hace creíble el jardín. En cambio, los setos de Villandry me gustan pero hacen calor de hogar si se puede decir así. Otro estilo de jardín que me gusta es el de Monet en Giverny. A ver si el día que tenga dinero puedo hacer un viaje para ver todos esos jardines.

Saludos y gracias :)

Josep 19 de marzo de 2009, 13:18  

Y gracias Elionor también, que nos hemos solapado.

Nemorino 19 de marzo de 2009, 21:04  

Muchas gracias compañeros!

Molts Sants també per a tu, Pep!

A reveure.

Hawai 20 de marzo de 2009, 10:32  

Es verdad, nuestros dos Josep estuvieron ayer de santo :)))))).

Gracias por el librito, Elionor ;). Me divierte siempre muchísimo ver los enfrentamientos ingleses-franceses. Si tuviera que elegir, me quedaría con el buen gusto francés, porque, si encuentran algo interesante en lo inglés (o en otro lado), lo copian, y listo (je je je).


He tenido que mirar en Wikipedia, porque tenía un lío de Walpoles. El que yo conocía era Hugh Walpole, el novelista. Y también me sonaba, quizás de retratos de época, o de alguna otra referencia, el padre de del Horace que nos ocupa, Robert Walpole, que fue Primer Ministro.

Creo que Horace se pasa un poco criticando al jardín francés clásico :)))). Ejecutando espacios ajardinados muy grandes, el estilo francés da buen resultado. Véase como ejemplo los jardines de Versalles. En el estilo inglés, sería imposible ver ese espacio de golpe, y que tuviera coherencia, harían campiña, pero el jardín no es sólo campiña. Creo que el estilo inglés sirve mejor para espacios más reducidos (acotan zonas). Con reducidos no quiero decir pequeños, me refiero a espacios más abarcables de un vistazo.

En cuanto al estilo campiña, no es exclusiva de los ingleses, los franceses también tienen una manera muy refinada de hacerlo, el jardín provenzal.

Ana María 21 de marzo de 2009, 15:38  

Hola!

Muy interesante :)

Felicidades a los Josep :)

Besos :)

iolanda 23 de marzo de 2009, 8:20  

Hola!!
lo primero, FELICIDADES Josep! aunque tardías, ya se...

A mi no se si me gusta imitar la naturaleza, para eso está ella misma, dándonos sus pautas y diversos paisajes según que lugares y climas ¿no? me gusta que mi "jardín" se integrara en el lugar dónde esté situado, pero a la vez, no prescindiría de mis rosales camelias y acidofílas, por mucho que me cueste crear un microclima ideal para ellas y por mucho que me desentone (que no lo creo)
y me gusta lo formal, pero también lo informal(bien planificado), zonas dónde se pueda uno sorprender y que tenga algo que admirar en cada estación,

y el librito, o lo que he leido, me parece una opinión con flema incendida de un inglés sobre un tema de lo francés...

claro que yo no entiendo por lo que es muy posible que me equivoque a cien por cien.

besitos,

Elionor 26 de marzo de 2009, 16:14  

Yo también creo que el señor Walpole se pasa con los jardines franceses... y eso que no os puse ninguna cita ;-)

Además, visto desde fuera, francés, inglés... ¿para que elegir si se puede disfrutar de todos los estilos?

Iolanda, estoy de acuerdo contigo, no quiero renunciar a tener un poco de todo lo que me gusta. Para mi por definición todo jardín es "artificial", por mucho que se inspire en la naturaleza.

Lo que me hace gracia es que Walpole habla del jardín recorrido a caballo... un caballo en mi patio tendría claustrofobia :-P

Inspiración jardinera

"No hay dos jardines iguales. No hay dos días iguales en el mismo jardín."

Hugh Johnson

Ojo científico

Inspiración jardinera

"Debido a que el aroma de las flores es mucho más suave en el aire (donde va y viene, como la cadencia de la música), que en la mano, nada resulta más placentero que conocer cuáles son las plantas que mejor perfuman el aire. Las rosas, damascenas y rojas, son las que emiten aroma de manera más rápida...."

De Jardines, escrito por Francis Bacon en 1625.

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