Algunas rosas...

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jueves, 18 de abril de 2013

Cómo trasplantar un rosal en maceta. Procedimiento útil para plantones y minis.

Lo que os voy a comentar a continuación es la forma en la que trasplanto mis rosales en maceta. Es un abc de la jardinería, algo muy básico, pero, nunca está de más recordar cómo se hace, ya que todos hemos sido novatos en algún momento :). 

Este método es útil para rosales en proceso de crecimiento (esquejes, plantones), o para los minis de cultivo habitual en contenedor. En este caso, voy a trasplantar el más famoso y deseado de los minis, el micromini Sí (Dot, 1957), una exquisitez histórica de la que ya nos ha hablado Josep aquí, y cuya ficha en HMF es ésta. Está brotando con fuerza, un momento ideal para el trasplante.



Manos a la obra....necesitamos:

  • El rosal.
  • Una maceta de diámetro mayor.
  • Algún material para el drenaje, en este caso son unos trozos de maceta rota, pueden ser unas piedras.
  • Sustrato de plantación.
  • Enmienda orgánica, como humus de lombriz o cualquier otra que esté muy curada y seca. En este caso, utilizaré unos pellets de estiércol de cabra.
  • Agrosil.
  • Unas tijeras.



Sacamos el cepellón de la maceta. En la foto, se puede observar que no tiene una raíz demasiado gruesa, muestra evidente de que, como dice Josep, es un cultivar muy adecuado para su cultivo en contenedor. También se pueden ver las galerías de las lombrices :)...y las piedras del drenaje original. Éstas piedras hay que sacarlas con cuidado de no estropear la raíz. También suelo retirar la capa más superficial de tierra, quedando así el cepellón:


Ahora nos ocupamos de la parte aérea. Al tratarse de un mini, podríamos recortar, más o menos el tercio superior. En este caso, no voy a hacerlo por tratarse de este rosal, Sí, que es un rosal especial, un micromini que no debe podarse. Pero, es una excepción, lo normal es, al menos, despuntar los minis cuando se trasplantan. 
Tampoco hay por qué podar si lo que estamos trasplantado son esquejes, ya que se trataría de plantas muy jóvenes, y lo que queremos, precisamente, es que crezcan.

Lo que sí voy a hacer es retirarle todas las partes secas o enfermas, con cuidado:


Una vez preparado, vamos con la maceta. En el fondo, coloco el drenaje:


Relleno con sustrato, más o menos hasta la mitad:



Añado la enmienda orgánica, i.e., los pellets:


Mezclo bien, y sigo añadiendo sustrato, hasta completar dos tercios. Cojo la maceta en la que estaba el rosal, y marco la forma:



Añado agrosil, que, como sabéis, para que sea efectivo, ha de estar en contacto con las raíces:


Colocamos el cepellón del rosal, que se ajusta muy bien:


Seguimos rellenando con sustrato, hasta dejar dos o tres dedos desde el borde:


Y regamos en profundidad, hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje:


Es conveniente poner algún tipo de acolchado, para que no nazcan malas hierbas. Se pueden poner cortezas de pino, material vivo, etc..Lo que desaconsejo por completo es poner piedras o gravilla.
En este caso, voy a plantar unos esquejes de Sedum lineare, que he sacado de otra maceta donde está acolchando un plantón de Nuits de Young (Laffay, 1845):


Hemos completado la tarea :):


Unos consejillos post-trasplante:

  • No colocar una maceta recién trasplantada al sol intenso, al menos durante una semana. Ubicar en un emplazamiento luminoso.
  • Vigilar con atención el riego, que el sustrato no se quede seco, en especial, si hace mucho calor o viento.
  • No abonar durante las primeras semanas. Los primeros abonados, mejor en forma de abono líquido en el agua de riego.
Feliz trasplante, y felices rosas ;).



"Una rosa es una rosa es una rosa". Gertrude Stein.

domingo, 14 de abril de 2013

El oídio o polvo blanco del rosal: reconocer, prevenir, curar.


Se deja de lado por aburrimiento, por recrearse en la parte bella de la afición jardinera, o por dulce pereza :),...me refiero a hablar sobre este desagradable pero necesario tema a tratar: las distintas enfermedades fúngicas de los rosales.

Oídio sobre folíolos y capullo de rosal. Se puede observar el matiz grisáceo, y el curvamiento. Fotografía del Institute for Bioscience & Biothechnology Research, Maryland.

El oídio o polvo blanco es una enfermedad fúngica muy común producida por una familia de hongos similares. En el caso del rosal, el hongo es Sphaerotheca pannosa var.  rosae. Se reconoce con facilidad: empieza como pequeñas manchas blancas o blanco grisáceas, polvorientas, y que se encuentran en los brotes, hojas y flores. Llegan a curvar las hojas y a abortar el desarrollo de las flores, en los casos más severos o no tratados.

Oídio sobre hoja de rosal. Fotografía de la Utah State University

Las características que definen esta enfermedad es que se extiende con rapidez, las esporas viajan en el viento. Y  es muy persistente, siendo fundamental la prevención, ya que eliminarla del todo puede llegar a ser algo tortuoso. Controlar el oídio es el gran hándicap del cultivo de rosales en clima mediterráneo y en invernaderos.

Oídio sobre capullo de rosal. Fotografía de la Utah State University.

Las condiciones ambientales para que se desarrollen las esporas del oídio son:
  • Temperatura de a partir de 16º C.
  • Humedad ambiental elevada. Esto se refiere al entorno del rosal, es decir a los tejidos en los que van a crecer las esporas del hongo. Para germinar, las esporas no necesitan agua (gotas de agua), les basta que haya humedad suficiente y que ésta permanezca por más de tres horas.
  • Tiempo atmosférico con días calurosos y secos, y noches frescas, lo que favorece la condensación. Es el típico en primavera y otoño.

Las condiciones de cultivo para que se desarrollen las esporas del oídio son:
  • Ubicación umbría del rosal, lo que hace que desarrolle crecimientos ahilados con tejidos débiles, donde el hongo se asienta con más facilidad.
  • Escasa circulación del aire entre plantas, jardines superpoblados.
  • Estrés hídrico en la raíz.
  • Deficiencia de calcio, que provoca tejidos débiles.
  • Abonos con exceso de nitrógeno, que provocan crecimientos rápidos, pero tejidos débiles.

La prevención es la herramienta más eficaz contra el oídio, así no aparecerá, o lo hará esporádicamente. Conociendo las condiciones ya citadas, basta con aplicar el sentido común:
  • Sobre todo en zonas mediterráneas, donde la incidencia es elevada, decantarse por cultivares de rosal resistentes al oídio.
  • Plantar los rosales con suficiente espacio, lo que permite la circulación de aire y evita condensaciones. 
  • Regar en profundidad los rosales en suelo.
  • No regar los rosales con riego por aspersión.
  • Propiciar un suelo rico en materia orgánica, lo que ayuda a generar una raíz más fuerte y que absorbe mejor el agua de riego.
  • Los rosales en maceta, quizás pueda ser necesario darles dos riegos diarios en épocas de calor, o si hace viento.
  • Recordar la máxima de cultivo: un mínimo de 6 horas de sol al día. Esta máxima es ineludible en primavera y otoño. En verano, el sombreo ligero para cultivares delicados, puede ser necesario. Ojo, cuando digo sombreo, me refiero a horas centrales del día y en caso de insolaciones extremas.
  • Abonar con compuestos específicos para rosales, ya que tienen la dosis adecuada de nitrógeno, fósforo, potasio y microelementos (como el calcio citado anteriormente).
  • Si observamos que las condiciones medioambientales son propicias para la germinación de esporas, fumigar preventivamente, sobre todo si en años anteriores el oídio ha aparecido en nuestros rosales. Esta fumigación preventiva hace posible el uso de fitosanitarios de contacto, menos perjudiciales con el medio ambiente, como son los compuestos de azufre y los fungicidas orgánicos de última generación. Como están cambiando año a año, lo mejor es consultar con el experto de la agrotienda, para que nos recomiende el mejor en cada momento.
  • Cuando compramos un rosal que ha sido cultivado en invernadero, hemos de dar por sentado que trae como 'huésped non grato' esporas de oídio, y actuar en consecuencia. Esto es ineludible para los rosales mini.
Curar si el oídio ya ha hecho su aparición muchas veces no resulta sencillo:
  • Acostumbrarnos a revisar a diario las hojas y brotes tiernos de los rosales, y actuar ante el mínimo indicio.
  • Retirar todo el material vegetal enfermo que podamos, y nunca echarlo a la pila de compost.
  • Fumigar con fitosanitarios curativos, que, por lo general, son sistémicos. En la agrotienda o un buen garden center nos pueden asesorar, ya que estos productos van evolucionando año a año.  Una marca siempre fiable es Compo, que envasa en formato jardinería los productos de Syngenta (más difíciles de conseguir, ya que sólo se suelen encontrar en agrotiendas). Pero, la oferta es muy amplia.
  • Nunca usar demasiadas veces seguidas el mismo principio activo: alternar varios principios activos hace que el hongo no genere resistencias.
  • Empapar bien las hojas al fumigar, así como el suelo.
Feliz cultivo, felices rosas y que el oídio no os invada nunca ;).










"Una rosa es una rosa es una rosa". Gertrude Stein.

jueves, 14 de febrero de 2013

Otra más de Austin: Christopher Marlowe




Christopher Marlowe (Austin, 2002) adolece del "mal fotográfico hawaiano de los rosales" :). 

Primavera tras primavera hago el firme propósito de fotografiar aquellos rosales que resultan difíciles para el objetivo profano. Por lo general, son rosales en los tonos más subidos de magenta, rojo, naranja.... Utilizar un programa de retoque fotográfico da resultados mediocres, además de desvirtuar demasiado los colores...me doy cuenta de que la primera base para un buen paso por Photoshop son unos parámetros correctos en la cámara. 

Así que el pobre Christopher perdura en el olvido de mi particular imaginario digital rosero...a pesar de ser un  rosal que disfruto y que siempre llama mi atención....




Es un arbusto de unos 80-90 cm de altura y 100-120 cm de anchura, con un follaje brillante y vistoso. Las flores tienen dos grandes cualidades: su estupendo botón central, que va desplegando poco a poco pétalos ad infinitum, y el peculiar colorido de los pétalos. Es este colorido--rosa intenso anarajando al derecho, amarillo sol al revés--lo que dificulta sacarle fotos. Hablamos de flores con un tamaño más bien grande, llenas y, según Austin, con aroma a rosa de té y limón...es muy fresco. Su otro gran punto a favor es que florece con mucha abundancia y repite bien. La pega estaría en que las ramas se inclinan con el peso de las flores...algo a corregir mediante la poda.

Christopher Marlowe (1564-1593) fue un poeta y dramaturgo inglés de la Era Isabelina.


"Una rosa es una rosa es una rosa". Gertrude Stein.

viernes, 8 de febrero de 2013

Cómo germinar semillas de rosa

 El tema de la germinación de semillas de rosa llama la atención a mucha gente. Hace algunos años ya hice una entrada sobre el tema, pero se perdieron las fotos y la eliminé del blog. Como guardaba el borrador, os lo pongo aquí, con unas fotos de esta misma temporada. Unos apuntes previos:

- La reproducción de rosas por semilla no nos da como resultado plantas idénticas a las progenitoras. 
- Nos sirve para conseguir nuevas variedades de rosas, ya las hayamos polinizado manualmente  hayamos recogido escramujos de rosas polinizadas por obra y gracia de la naturaleza.
- Es un método que nos sirve para propagar  rosas especie o patrones. Por ejemplo, los patrones de R. canina, o de canina laxa, que usan viveristas como Dot, se obtienen por siembra de semillas.
- Incluso cuando se trate de sembrar semillas de rosas especie, no es conveniente cojerlas de lugares donde se haya podido producir polinización cruzada ( Rosaledas, Jardines  Botánicos...)
- En el medio natural no es raro encontrar ejemplares difícilmente encasillables dentro de una u otra especie. Eso nos ha de dar idea de lo variables que son las rosas obtenidas de semilla y lo fácil que es que degeneren o varíen.










Como creo que habrá bastante gente que se pregunte cómo reproducir las rosas a partir de semillas, voy a describir aquí mi método de manera gráfica y accesible para todos.




En primer lugar, hay que considerar que es un método útil para reproducir especies silvestres (mejor que no sean de ningún jardín o rosaleda, para evitar contaminaciones) o de llegar a alcanzar nuevas variedades. Este es el objetivo me yo, personalmente, persigo.




Pero el primer escollo que hay que salvar es germinar las semillas. Hay que dejar los escaramujos en el rosal hasta su completa maduración . Una flor polinizada en primavera, probablemente madurará sus frutos hacia el otoño.







En segundo lugar, ese fruto, que no es un bulbo como he leído que mucha gente cree, se abre, como cualquier otro, para extraer las semillas. Una vez fuera, se han de limpiar bien de cualquier resto que puedan tener de la pelusilla del interior del escaramujo o bien de la propia pulpa.




Una vez limpias, he seguido dos procedimientos. O bien las pongo a remojo una noche o bien no. De ambas maneras germinan. Para evitar gastar inútilmente espacio en las bandejas, germino las semillas en bolsas de congelado. Introduzco en las mismas un poco de sustrato o de fibra de coco, húmedo pero no chorreante. En la bolsa se colocan las semillas. Se cierran para que no se pierda la humedad. Se controla periódicamente el contenido de las bolsas. Son semillas que no reaccionan al calor de manera inmediata, necesitan pasar un letargo a baja temperatura y germinarán cuando las temperaturas lo permitan. En mi clima no refrigero las semillas en la nevera. Me basta con depositar las bolsas en una ubicación orientada al norte y dejar que reciban las temperaturas de mi zona prelitoral catalana. Si las temperaturas no son excesivamente frías, pero sí que hay diferencias térmicas entre el día y la noche, las semillas recolectadas a principios de otoño pueden germinar. Igualmente, no hay que impacientarse, si las semillas son viables germinarán entre finales de invierno y primavera.







Por último, cuando las semillas dentro de las bolsas se han desprendido de la cáscara de la propia semilla, es decir, cuando ya muestran los cotiledones, las paso a una bandeja de alveolos, de manera individual, señalando su origen. Las semillas germinadas han de manipularse con cuidado, son muy frágiles, pero apenas cuento bajas en estos trasplantes. Posteriormente, las semillas germinadas seguirán su desarrollo, a la intemperie en mi clima, en climas extremos en una situación más protegida, a la espera de que en primavera den sus primeras flores si procede.


"Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas".
Proverbio turco.

domingo, 3 de febrero de 2013

Hibridación casera: Mary Rose x Soraya (II)


Sigo con la historia de este híbrido obtenido por cruce programado de las dos variedades mencionadas en e título. Como os dije, injerté sobre la canina del terreno, a escudete, hace algunos veranos, yemas de este rosas. No soy especialmente partidario de injertar, pero a veces no queda más remedio. En mi caso, porque práticamente no hay suelo donde plantar: la canina silvestre arraiga prácticamente en cualquier sitio y tiene raíces a prueba de rocas y sequía. Además, aporta un vigor que no le va mal a una variedad recién obtenida. Es a partir de estas plantas injertadas que esta temporada he podido obtener los primeros esquejes de esta variedad en sus raíces. Los tallos de la planta madre son del grosor de un hilo, mientras que los de las plantas injertadas son mucho más gruesos.

 

Analicemos un poco este cruce.  Las flores suelene aparecer en ramilletes. La forma del capullo es apuntada, en el estilo de un híbrido de té, de flor apuntada. Al abrirse  queda como semidoble. Desprende un ligero aroma a té, pero no especiamente destacable.Ha reflorecido bastante, pero hay que tomar la precaución de cortar las flores pasadas. De otro modo, forman escaramujos. Son bastante gordos, el año que viene los dejaré a  ver si tienen un buen valor ornamental.

El follaje es verde oscuro, tirando a rugoso. Los tallos muy espinosos. Si por algún motivo he conservado la variedad es porque no da apenas problemas de hongos, sólo un poco de mancha negra en otoño, pero hay que tener en cuenta que no se le da siquiera un tratamiento preventivo de invierno.


El porte, a la espera de verlo en más plenitud, es el de un arbusto grande o un trepador pequeño, dependiendo de la poda que se le dé. Una de las ventajas que le veo es que los arbustos están bastante bien vestidos desde la base.



"Una rosa es una rosa es una rosa". Gertrude Stein.

lunes, 28 de enero de 2013

Hibridación casera: Mary Rose x Soraya (I)

El tema de la hibridación de rosales es sumamente interesante. Recuerdo que en el año 2005 hice las primeras pruebas de germinación de semillas de rosa, empleando para ello  semillas de escaramujos de flores líbremente polinizadas. Como los resultados de esas germinaciones fue bastante bueno, la primavera siguiente programé una serie de cruces. Entre ellos el de la conocidísima rosa de David Austin Mary Rose, empleada como parte femenina, y  Soraya Trepador como polen, un híbrido de té trepador que en mi clima siempre ha dado buenos resultados. 

El sistema para polinizar una flor es sencillo: por una parte, cuando tenemos un capullo a punto de abrir le quitamos todos los pétalos y los estambres. Luego cubrimos para evitar polinizaciones accidentales. Así tenemos preparada la parte femenina del cruce. Para obtener el polen hemos de acudir a una flor que esté más abierta.  Retiramos los estambres, los reservamos. Yo suelo acumularlos sobre un trozo de papel en un lugar seco, en interior. Al día siguiente cuando pasemos el dedo nos quedará pringado de polen.  Ya  tenemos el polen. Acudimos a la flor que anteriormente habíamos cubierto. Yo suelo emplear el dedo para ubicar el polen sobre el pistilo. Si la flor está receptiva, el polen teñirá de amarillo los órganos femeninos de la rosa emasculada. Si el polen no se pega, repetimos unas cuantas veces más, para asegurarnos la polinización.

Esta operación ha de hacerse con las primeras floraciones de primavera. Así damos tiempo a los escaramujos de formarse bien. Llegado el otoño, con el fruto bien maduro, lo limpiamos y sembramos las semillas. Necesitan frío para romper la latencia. Como ya os había comentado alguna vez, para ahorrar espacio sembraba las semillas en una bolsa con turba húmeda, y a medida que iban germinando, trasplantaba delicadamente las plántulas a una bandeja de alveolos profundos, estilo forestal.

A partir de ese momento, evito tratar con fitosanitarios las plántulas: dejo que se desarrollen libremente y que vayan cayendo solas las más débiles. Hay veces que estas plántulas florecerán al primer año de la siembra, mientras que en otras ocasiones habrá que esperar alguna temporada más para ver resultados. Las primeras flores no suelen ser muy relevantes, pero si el rosal depara algo de interés desde ese primer momento lo mostrará. Si las plántulas son demasiado enfermizas lo que hago es eliminarlas sin miramientos. 

En el concreto caso de este cruce, en cuanto tuve material suficiente para injertarlo sobre patrones de la canina silvestre de mi zona lo hice. Transcurridos cuatro años, los arbustos  están empezando a madurar. Creo que puede ser un buen rosal este que os presento. Pero para dejaros con la incógnita del aspecto que tenía el rosal este verano, os mostraré una foto de la planta original en el año 2009.





"Una rosa es una rosa es una rosa". Gertrude Stein.

lunes, 21 de enero de 2013

Rosales Bourbon o borbonianos: pequeña Historia.

El origen de este interesante grupo de rosales lo encontramos en la Isla Reunión, situada en el Océano Índico, entre Madagascar y Mauricio.

Fue colonizada por Francia desde mediados del s.XVII, y, hasta después de la Revolución Francesa de 1789, se llamaba Île Bourbon, de ahí el nombre de rosal Bourbon o borboniano.

La génesis exacta de estos rosales es poco clara, aunque todas las versiones tienen en común lo que comento a continuación.

En la isla, plena Ruta de las Especies,  se solían hacer setos con rosales orientales (quizás Old Blush) y también con rosales llevados desde Europa (quizás R. damascena bifera). Se produjo un cruce espontáneo entre ambos y la nueva rosa fue encontrada por algún jardinero sagaz.  

Fue, pues, un caldo de cultivo único e ideal para que lo mejor de ambos continentes se conjugara: la reflorecencia de los rosales comunes chinos, junto con el aroma y volumen de flor de los rosales europeos. Es el primer grupo histórico de rosales con estas características. La genuina rosa borboniana se ha recopilado con hasta 15 nombres diferentes, el más conocido, Rose Edouard.

La primera constancia gráfica de un rosal borboniano la pinta Redouté en su publicación Les Roses (1817-1824):


El viverista francés Monsieur Jacques relata:
En octubre o noviembre de 1819 recibí desde Île Bourbon una amplia colección de semillas de árboles y arbustos; me los envió Monsieur Breon, el jardinero jefe de las posesiones reales de la isla, y un buen amigo. Entre ellas había cinco escaramujos bajo el nombre 'Rosier de l'Île Bourbon'. A finales de noviembre, sembré todas las semillas en camas calientes, entre ellas, las de los rosales. Al llegar la primavera, surgieron cinco plantones, que fueron sacados, cultivados en maceta y, tras pasar el invierno en un hibernadero, dos de ellos florecieron y reflorecieron bien en la primavera de 1821; uno tenía flores de un color rosa brillante, y sirvieron ese mismo año como modelo para la pintura de Redouté, y fue, desde entonces, propagado con el nombre de 'Rosier de Bourbon'. El otro también fue propagado, pero no fue dibujado.
Es pues, a partir de 1821 cuando entran en el mercado estos rosales. A partir de ahí, los hibridadores franceses dieron calidad y variedad a las siguientes obtenciones, que se hicieron muy populares y solo decayeron con la llegada de un nuevo grupo, los híbridos perpetuos.

La Reine Victoria (Schwartz, 1872)

 Algunos de los rosales borbonianos continúan siendo, en nuestros días, objeto de colección por parte de los aficionados, debido a la belleza de su flor y a su aroma.

Louise Odier (Margottin, 1851)

 Por lo general, son arbustos de tamaño mediano, muchos de ellos pueden ser guiados como pequeños trepadores, otros son más contenidos. También existe el grupo de borbonianos trepadores, casi siempre, sports de los originales. 

Honorine de Brabant (Rémi Tanne, 1916)

El colorido va desde el blanco de Boule de Neige, hasta el magenta intenso de Mme Isaac Perèire, pasando por el rosa nacarado de Souvenir de La Malmaison.


Mme Isaac Pereire (Garçon, 1881)

El aroma suele ser muy intenso, agradable, el que asociamos con la rosa antigua europea, una característica que no poseen las rosas de origen oriental.

Madame de Sévigné (Robert-Maureau,1874)

La forma de la flor, globular, empezó siendo poco más que semidoble, hasta llegar a muy doble y sofisticada con el paso de los años y  la búsqueda de la perfección que pretendían los obtentores.

"Una rosa es una rosa es una rosa". Gertrude Stein.

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Inspiración jardinera

"No hay dos jardines iguales. No hay dos días iguales en el mismo jardín."

Hugh Johnson

Ojo científico

Inspiración jardinera

"Debido a que el aroma de las flores es mucho más suave en el aire (donde va y viene, como la cadencia de la música), que en la mano, nada resulta más placentero que conocer cuáles son las plantas que mejor perfuman el aire. Las rosas, damascenas y rojas, son las que emiten aroma de manera más rápida...."

De Jardines, escrito por Francis Bacon en 1625.

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