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miércoles, 7 de octubre de 2009

Grandes roser@s, la vida de Gertrude Jekyll (III): Miss Jekyll diseña jardines.




Un rincón de un jardín campestre, acuarela de Theresa Sylvester Stannard (1898-1947). (Uisss, si mi gato viera la urraca que aparece en primer plano...jajajaja).

Viene de: La vida de Gertrude Jekyll (II)

Edward Jekyll padre falleció en el año 1876. La familia hace nueva mudanza, de vuelta a Surrey. La madre de Miss Jekyll compró una propiedad cerca de Godalming llamada Munsted Heath. Allí, se construyó una casa y fue Gertrude la encargada del diseño del jardín.

Hicieron la mudanza, e incluso se llevaron árboles frutales desde la casa de Wargrave. En el nuevo jardín se construyó una pérgola, un jardín salvaje y una gran bordura de perennes.

En el año 1875,un año antes, Miss Jekyll había conocido a William Robinson, el editor de la revista The Garden. Robinson era una persona muy influyente en el ámbito del paisajismo. Tanta fue la fama que alzanzó el jardín de Munstead Heath, que Robinson y Dean Hole (quien fue primer presidente de la National Rose Society), lo visitaron y comentaron sus impresiones.

Miss Jekyll comenzó a colaborar de forma asidua con William Robinson, desde el momento en el que lo conoció. Por un lado, escribía artículos para The Garden. Por otro lado, colaboró con él redactando uno de los capítulos del libro de Robinson El jardín de flores inglés.

En 1880 publica un librito con esquemas para bordados. El bordado fue una de las artes que más le gustaban a Miss Jekyll, así como la pintura. Pero tenía un hándicap personal, que era su vista, muy deficiente. A partir de esta época y hasta el final de su vida, le daría muchos problemas y le impediria desarrollarse por completo en el ámbito de las artes plásticas.

En el año 1883 adquiere quince acres de terreno muy cerca de la casa de su madre, Munstead Wood. Poco tiempo después, se centra en un nuevo y reciente arte de la época: la fotografía.


Fotografía de un rosal estándar. Es una de mis favoritas, de entre las que hizo Miss Jekyll. La señora que aparece era una de sus vecinas.

Ilustraría sus libros con sus propias fotografías, que contienen un gran componente de composición pictórica, además de servir como ejemplo ilustrativo de lo indicado en los textos.


Un jardín campestre, acuarela de Theresa Sylvester Stannard (1898-1947).

Gertrude Jekyll tenía unas ideas muy claras y concisas sobre lo que debía ser un jardín. Era una gran defensora del uso del color y de la observación concienzuda de otros jardines, incluso los más humildes, y de la Naturaleza:

He aprendido mucho de los pequeños jardines campestres que hacen de los bordes de nuestros caminos ingleses los más hermosos del mundo templado. Uno no puede penetrar en el más pequeño de los jardines campestres sin aprender u observar algo nuevo. Puede ser dos plantas creciendo juntas de manera hermosa por alguna feliz casualidad, o una mezcla bonita de trepadoras, o algo que uno siempre ha pensado que resulta mejor para un muro con orientación Sur, creciendo mejor al Este. Pero son el ojo y el cerebro los que deben permanecer en alerta para percibir estas impresiones, y almacenarlas, para añadirlas al tesoro de la experiencia.


Aunque amiga y colaboradora de William Robinson, nunca se posicionó de manera directa en su épico enfrentamiento conceptual con Reginald Bloomfield.
Robinson era partidario del jardín paisajista, imitador de la Naturaleza. Por el contrario, Bloomfield era partidario del jardín formalista, ya que considera la imitación de la Naturaleza siempre inferior a la misma. Así que prefería la prevalecencia de las formas geométricas sobre la vegetación y las habilidades jardineras.

Miss Jekyll consideraba, literalmente, una bobada esta dicotomía. Pensaba que no podían separarse las teorías sobre el diseño de jardines de su aplicación en la práctica. Ambas son caras de la misma moneda.
Además, es muy frecuente que los diseños de grandes jardines que hizo durante su carrera estén conformados por partes paisajísticas y por guiños formales. Escribe al respecto:

Toda la polémica sobre la relación entre vegetación y Arquitectura es muy grande, y saber qué poner donde, y cuando parar, y cuando abstenerse por completo, requiere muchos conocimientos de ambas partes. El horticulturista comete el error, generalmente, de poner sus plantas y arbustos y trepadoras por todas partes, y ni siquiera es capaz de discernir si dos plantas que son adecuadas para su uso por separado pueden ser muy diferentes, o incluso antagonistas, si se utilizan juntas. El arquitecto, por otro lado, a menudo tiende a la benevolencia con la vegetación hermosa. La verdad parece resultar ser que, para una mejor edificación y plantación, donde ambas técnicas se encuentran y se solapan y trabajan juntas, el arquitecto y el jardinero deben poseer conocimientos de los trabajos de uno y otro, y cada uno de ceder con profunda reverencia los terrenos desconocidos para él al mayor conocimiento del otro.


En el año 1889, Miss Jekyll conoce a un joven arquitecto, Edwin Lutyens. Lutyens siguió los pasos del Movimiento de Artes y Oficios, y configuró en sí mismo lo que se daría en llamar el estilo eduardiano en Arquitectura.

Miss Jekyll y Lutyens, a pesar de la diferencia de edad, se hicieron amigos. Esta peculiar pareja conformó uno de los tándems más exitosos de Arquitectura y jardinería. Pero eso, será en otro capítulo ;).

Créditos: Gertrude Jekyll era una escritora clara, amena y eficaz. Cualquier defecto en sus textos ha de deberse a mí, inexperta traductora de los mismos.

"Una rosa es una rosa es una rosa".
Gertrude Stein.

7 comentarios:

iolanda 7 de octubre de 2009, 9:45  

Graciaaaaaaaaaasss, me encanta y me identifico con Gertude, que extraño,en muchos detalles pienso igual y hago lo mismo,(observadora de todo tipo de jardines y psedojardines) además me estoy fijando no sólo en las composiciones y plantas, si no también en las épocas de su floración en mi entorno... lástima que mi cabeza es un desastre, ahora ya voy apuntando, es imprescindible para poder crar composiciones con armonía.
lo dicho Haw, ¡me ha encantado! no me canso de aprender.
Besitos,

Maruxa 7 de octubre de 2009, 10:16  

Empezé el día enfadada con mi perro,leo tu blog y la felicidad, si me estoy paseando por el maravilloso jardín soñado,,,,,gracias
Un beso, Maruxa.

Fuentes 8 de octubre de 2009, 1:33  

Saludos, Hawai!! ;)

Josep 9 de octubre de 2009, 13:18  

Gracias por la entrada. Ya tengo ganas de leer la siguiente. Saludos!

llosona 9 de octubre de 2009, 20:47  

¡Anda Haw, vaya enganchados que nos tienes! Disfruto de tus entradas muchisimo.

Besines.

Maruxa 9 de octubre de 2009, 21:59  

No consigo contactar con vosotros.
Me sueltan un parrafada en Inglés que me parece que avisa que la dirección no es correcta.¿qengo que hacer?
UN beso, Maruxa.

Ana María 20 de octubre de 2009, 13:24  

Hola!

Muchas gracias Hawai, es un relato muy bien escrito y muy claro :)

Besos :)

Inspiración jardinera

"No hay dos jardines iguales. No hay dos días iguales en el mismo jardín."

Hugh Johnson

Ojo científico

Inspiración jardinera

"Debido a que el aroma de las flores es mucho más suave en el aire (donde va y viene, como la cadencia de la música), que en la mano, nada resulta más placentero que conocer cuáles son las plantas que mejor perfuman el aire. Las rosas, damascenas y rojas, son las que emiten aroma de manera más rápida...."

De Jardines, escrito por Francis Bacon en 1625.

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