Si has llegado hasta aquí...

...es probable que estés buscando información sobre una plaga o enfermedad de tus rosales. Recuerda que es responsabilidad de tod@s el uso sostenible de los tratamientos fitosanitarios: la utilización de insecticidas, fungicidas, acaricidas, etc. ha de ser puntual, proporcionada y justificada, minimizando los efectos negativos sobre los humanos y la fauna terrestre y acuática.

viernes, 21 de agosto de 2009

Cómo saber si nuestro rosal tiene roya


La roya del rosal está causada por el hongo Phragmidium subcorticium.En principio, necesita una temperatura en torno a los 20º C y humedad constante. Aunque esta humedad no es precisa, pudiendo desarrollarse también en ambientes secos.
El hongo penetra en la planta, y, lo primero que vemos en el haz de los foliolos son unas manchitas de color amarillo:

 



Si le damos la vuelta a la hoja, observamos un polvillo, que puede ser amarillo, anaranjado o incluso marrón. Se trata de las partes reproductivas del hongo:

 


La roya se expande con mucha facilidad si las condiciones son óptimas para su reproducción. Es fundamental examinar las hojas de los rosales a menudo, para descubrir el ataque cuando todavía es reciente.

"Una rosa es una rosa es una rosa".
Gertrude Stein.

viernes, 14 de agosto de 2009

Un rosal imprescindible: Perle d'or



Junto con la muy similar, salvo por el color, Cécile Brünner (Ducher, 1881), Perle d'or (Rambaux, 1883) forma parte un grupo de rosales con rasgos de personalidad bien marcados. Tienen caracteres de rosa china y té en cuanto a la textura y forma de los pétalos, el suave follaje, la forma de los arbustos... Por otra parte, presentan flores pequeñas generalmente agrupadas en ramilletes más o menos abundantes, lo que provoca que muchos viveristas la cataloguen de polyantha. De acuerdo con Peter Beales, se trataría de un cruce entre rosa de té (posiblemente Mme. Falcot) y R.multiflora.




Perle d'Or se adapta a la perfección al cultivo en contenedor. Mi ejemplar está plantado en una tinaja de unos 50 centímetros de profundidad, donde medra perfectamente. Florece con gran profusión a lo largo de todas las estaciones del año. El paso de éstas se deja notar en el colorido de las floraciones: de profundo albaricoque en épocas frescas y en tonos carnosos durante las temporadas de más calor. Las flores desprenden, además, un buen perfume afrutado y tienen un marcado botón central que redondea la belleza de las flores. En cuanto al capítulo de la poda, la cultivo desde hace 4 años y nunca la he podado demasiado, salvo recortes para eliminar madera seca o ramas demasiado débiles. Lo cierto es que por su crecimiento moderado no es un rosal que nos reclame grandes intervenciones, que probablemente serían contraproducentes.





"Una rosa es una rosa es una rosa".
Gertrude Stein.

sábado, 8 de agosto de 2009

Senateur Potie







No describe Friera en su libro más características sobre esta rosa que el color (albaricoque) y la forma de la flor (semidoble). Su hibridador, Pere Dot, utilizó como progenitores de ella a Mme.Butterfly, una mutación de la bella Ophelia de Paul, y a Carito MacMahon, creación del propio Dot condenada al olvido. Es una obtención del año 1937, tiempo no demasiado propicio para la jardinería de recreo.



Todavía no puedo dar datos certeros sobre su comportamiento como arbusto y su capacidad de refloración. En cuanto a su salud, destaca positivamente por su resistencia a los hongos. Será en temporadas venideras cuando contrastaremos su efectivo potencial como planta de jardín.



La rosa debe su nombre al senador francés Auguste Potie (1858 -1939). Según la web del senado galo, este senador era propietario agrícola.




"Una rosa es una rosa es una rosa".
Gertrude Stein.

martes, 4 de agosto de 2009

García Lorca y las rosas: Doña Rosita y Mutabilis


Pocos escritores tenemos tan amantes de las flores, y, en especial, de las rosas, como el poeta y dramaturgo granadino Federico García Lorca (1898-1936).

En su obra teatral en tres actos Doña Rosita la soltera (1935), cuyo título completo es Doña Rosita la soltera, o el lenguaje de las flores, introduce de manera simbólica las rosas.

El nombre mismo de la protagonista, Rosita, hace referencia alegórica a la vida de una rosa: capullo, plena flor, marchitez.

Rosita vive con sus tíos, y se encuentra prometida con un primo ( 'el sobrino') que, por razones de trabajo, se traslada a Tucumán (Perú). Ambos prometidos se cartean durante años, y él le pide que se casen por poderes. Un día, Rosita recibe una carta en la que su prometido le confiesa que se ha casado. Su tío fallece endeudado, debido a lo que gastó en el ajuar de Rosita. Al no poder mantener la casa y el jardín, Rosita y su tía se mudan. El día de la mudanza, Rosita confiesa su hastío, y se desmaya.

La obra se desarrolla en una casa con jardín, donde tanto el tío como Rosita resultan ser unos grandes aficionados a la jardinería. Leed con mucha atención este fragmento:

Tío: ¿Y mis semillas?

Ama: Ahí estaban.

Tío: Pues no están.

Tía: Eléboro, fucsias y los crisantemos, Luis Passy violáceo y altair blanco plata con puntas heliotropo.

Tío: Es necesario que cuidéis las flores.

Ama: Si lo dice por mí...

Tía: Calla. No repliques.

Tío: Lo digo por todos. Ayer me encontré las semillas de dalias pisoteadas por el suelo. (Entra en el invernadero.) No os dais cuenta de mi invernadero; desde el ochocientos siete, en que la condesa de Wandes obtuvo la rosa muscosa, no la ha conseguido nadie en Granada más que yo, ni el botánico de la Universidad. Es preciso que tengáis más respeto por mis plantas.

Ama: Pero ¿no las respeto?

Tía: ¡Chist! Sois a cuál peor.

Ama: Sí, señora. Pero yo no digo que de tanto regar las flores y tanta agua por todas partes van a salir sapos en el sofá.

Tía: Luego bien te gusta olerlas.

Ama: No, señora. A mí las flores me huelen a niño muerto, o a profesión de monja, o a altar de iglesia. A cosas tristes. Donde esté una naranja o un buen membrillo, que se quiten las rosas del mundo. Pero aquí... rosas por la derecha, albahaca por la izquierda, anémonas, salvias, petunias y esas flores de ahora, de moda, los crisantemos, despeinados como unas cabezas de gitanillas. ¡Qué ganas tengo de ver plantados en este jardín un peral, un cerezo, un caqui!

Tía: ¡Para comértelos!

Ama: Como quien tiene boca... Como decían en mi pueblo:

La boca sirve para comer,
las piernas sirven para la danza,
y hay una cosa de la mujer...

(Se detiene y se acerca a la Tía y lo dice bajo.)

Tía: ¡Jesús! (Signando.)

Ama: Son indecencias de los pueblos. (Signando.)

Rosita: (Entra rápida. Viene vestida de rosa con un traje del novecientos, mangas de jamón y adornos de cintas.) ¿Y mi sombrero? ¿Dónde está mi sombrero? ¡Ya han dado las treinta campanadas en San Luis!

Ama: Yo lo dejé en la mesa.

Rosita : Pues no está. (Buscan.) (El ama sale.)

Tía: ¿Has mirado en el armario? (Sale la tía.)

Ama: (Entra.) No lo encuentro.

Rosita: ¿Será posible que no sepa dónde está mi sombrero?

Ama: Ponte el azul con margaritas.

Rosita: Estás loca.

Ama: Más loca estás tú.

Tía: (Vuelve a entrar.) ¡Vamos, aquí está! (Rosita lo coge y sale corriendo.)

Ama: Es que todo lo quiere volando. Hoy ya quisiera que fuese pasado mañana. Se echa a volar y se nos pierde de las manos. Cuando chiquita tenia que contarle todos los días el cuento de cuando ella fuera vieja: «Mi Rosita ya tiene ochenta años»..., y siempre así. ¿Cuándo la ha visto usted sentada a hacer encaje de lanzadera o frivolité, o puntas de festón o sacar hilos para adornarse una chapona?

Tía: Nunca.

Ama: Siempre del coro al caño y del caño al coro; del coro al caño y del caño al coro.

Tía: ¡A ver si te equivocas!

Ama: Si me equivocara no oiría usted ninguna palabra nueva.

Tía: Claro es que nunca me ha gustado contradecirla, porque ¿quién apena a una criatura que no tiene padres?

Ama: Ni padre, ni madre, ni perrito que le ladre, pero tiene un tío y una tía que valen un tesoro. (La abraza.)

Tío: (Dentro.) ¡Esto ya es demasiado!

Tía: ¡María Santísima!

Tío: Bien está que se pisen las semillas, pero no es tolerable que esté con las hojitas tronchadas la planta de rosal que más quiero. Mucho más que la muscosa y la híspida y la pomponiana y la damascena y que la eglantina de la reina Isabel . (A la tía.) Entra, entra y verás.

Tía: ¿Se ha roto?

Tío: No, no le ha pasado gran cosa, pero pudo haberle pasado.

Ama: ¡Acabáramos!

Tío: Yo me pregunto: ¿quién volcó la maceta?

Ama: A mí no me mire usted.

Tío: ¿He sido yo?

Ama: ¿Y no hay gatos y no hay perros, y no hay un golpe de aire que entra por la ventana?

Tía: Anda, barre el invernadero.

Ama: Está visto que en esta casa no la dejan hablar a una.

Tío: (Entra.) Es una rosa que nunca has visto; una sorpresa que te tengo preparada. Porque es increíble la "rosa declinata" de capullos caídos y la inermis que no tiene espinas; ¡qué maravilla!, ¿eh?, ¡ni una espina!; y la mirtifolia que viene de Bélgica y la sulfurata que brilla en la oscuridad. Pero ésta las aventaja a todas en rareza. Los botánicos la llaman "rosa mutabile", que quiere decir mudable, que cambia... En este libro está su descripción y su pintura, ¡mira! (Abre el libro.) Es roja por la mañana, a la tarde se pone blanca y se deshoja por la noche.

Cuando se abre en la mañana.
roja como sangre está.
El rocío no la toca
porque se teme quemar.
Abierta en el mediodía
es dura como el coral.
El sol se asoma a los vidrios
para verla relumbrar.
Cuando en las ramas empiezan
los pájaros a cantar
y se desmaya la tarde
en las violetas del mar,
se pone blanca, con blanco
de una mejilla de sal.
Y cuando toca la noche
blando cuerno de metal
y las estrellas avanzan
mientras los aires se van,
en la raya de lo oscuro,
se comienza a deshojar.

Tía: ¿Y tiene ya flor?

Tío: Una que se está abriendo.

Tía: ¿Dura un día tan solo?

Tío: Uno. Pero yo ese día lo pienso pasar al lado para ver cómo se pone blanca.

Rosita: (Entrando.) Mi sombrilla.

Tío: Su sombrilla.

Tía: (A voces) La sombrilla.

Ama : (Apareciendo) ¡Aquí está la sombrilla! (Rosita coge la sombrilla y besa a sus tíos.)

Rosita: ¿Qué tal?

Tío: Un primor.

Tía: No hay otra.

Rosita: (Abriendo la sombrilla.) ¿Y ahora?

Ama: ¡Por Dios, cierra la sombrilla, no se puede abrir bajo techado! ¡Llega la mala suerte!

Por la rueda de San Bartolomé
y la varita de San Jo sé
y la santa rama de laurel,
enemigo, retírate
por las cuatro esquinas de Jerusalén.
(Ríen todos. El tío sale.)

Rosita: (Cerrando.) ¡Ya está!

Ama: No lo hagas más... ¡ca...ramba!

Rosita: ¡Huy!

Tía: ¿Qué ibas a decir?

Ama: ¡Pero no lo he dicho!

Rosita: (Saliendo con risas.) ¡Hasta luego!

Tía: ¿Quién te acompaña?

Rosita: (Asomando la cabeza.) Voy con las manolas.

Ama: Y con el novio.

Tía: El novio creo que tenía que hacer.

Ama: No sé quién me gusta más, si el novio o ella. (La tía se sienta a hacer encaje de bolillos.) Un par de primos para ponerlos en un vasar de azúcar, y si se murieran, ¡Dios los libre!, embalsamarlos y meterlos en un nicho de cristales y de nieve. ¿A cuál quiere usted más? (Se pone a limpiar.)


Tía: A los dos los quiero como sobrinos.

Ama: Uno por la manta de arriba y otro por la manta de abajo, pero...

Tía: Rosita se crió conmigo.

Ama: Claro. Como que yo no creo en la sangre. Para mí esto es ley. La sangre corre por debajo de las venas, pero no se ve. Más se quiere a un primo segundo que se ve todos los días, que a un hermano que está lejos. Por qué, vamos a ver.

Tía: Mujer, sigue limpiando.


¿Habría visto García Lorca a la rosa Mutabilis en vivo?...¡porque es justo al revés! jajajaja. Mutabilis abre en tonos crema, que pasan rápidamente al amarillo y al melocotón, y, de ahí, al rosa y al fuchsia:








Me hubiera gustado mucho conocer a García Lorca en persona, creo que no me resistiría a comentarle esto, porque, además, Mutabilis es uno de mis rosales de jardín favoritos.

"Una rosa es una rosa es una rosa".
Gertrude Stein.

Inspiración jardinera

"No hay dos jardines iguales. No hay dos días iguales en el mismo jardín."

Hugh Johnson

Ojo científico

Inspiración jardinera

"Debido a que el aroma de las flores es mucho más suave en el aire (donde va y viene, como la cadencia de la música), que en la mano, nada resulta más placentero que conocer cuáles son las plantas que mejor perfuman el aire. Las rosas, damascenas y rojas, son las que emiten aroma de manera más rápida...."

De Jardines, escrito por Francis Bacon en 1625.

---Muchas gracias por visitarnos, y disfrutar con nosotros de Días de rosas  © 2008-2015

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