
Las cualidades de sencilla y no refloreciente, asociadas a una rosa, no siempre resultan deseables para todo jardinero, aunque tras este binomio se escondan belleza magnética y ausencia de problemas fitosanitarios.
La Belle Sultane es una rosa verdaderamente antigua, clasificada dentro del grupo de las gallica. Hay autores que consideran, en cambio, que se trata de una híbrida de R. Pendulina. Su origen se sitúa en los Países Bajos en el siglo XVIII, siendo posteriormente, en la primera década del XIX, introducida en Francia por Dupont.

En relación con otras gallica que cultivo, ésta resulta más alta, pues pasa holgadamente del metro veinte de altura y paradójicamente, a pesar de estar en sus raíces, menos expansiva que otras variedades de su misma familia. El arbusto es denso, aunque las gallica no tienden a ramificarse demasiado, su ramificación emerge en forma de cañas delgadas y con pocos pinchos desde el nivel del suelo.

La floración de este año ha sido copiosísima. Desde finales de abril, hasta el día de hoy, diariamente ha ido abriendo flores. Las flores son muy sutiles, de escasos pétalos, aunque más que simple la podríamos calificar como semidoble. Sobre el fondo de terciopelo violáceo, los órganos reproductivos de cada flor, doradísimos, brillan especialmente. El capullo tiene el aliciente, además, de ser bastante crestado. Por tanto, oro, encajes y telas preciosas para la bella sultana :), aunque no demasiado perfume.

No creo que sea un rosal para ubicar en el lugar donde queramos orden. Per se es muy campestre, por lo que creo que necesita de un entorno con pocas pretensiones de artificiosidad o formalidad.
A pesar de su única floración, en otoño ofrece unas buenas bayas elípticas del tamaño de una cereza y un follaje enrojecido que siempre es de agradecer en ausencia de flores.
El color y la textura de los pétalos es muy difícil de retratar, pero gracias a Iolanda podemos disfrutarla en fotos que más o menos pueden dar una idea real de cómo es La Belle Sultane.
"Una rosa es una rosa es una rosa".
Gertrude Stein.