Mis querid@s rosabloguer@s y amables lectores, las rosas plantadas este otoño están empezando a abrir :-). Desde el punto de vista del cultivo son bebés a los que cuidar y vigilar con esmero.
De nuevo he de agradecer a Josep la presencia de este nuevo rosal en mi jardín de la costa Oeste ;). Ha logrado traerlo de vuelta a casa, para que lo disfrutemos, y conozcamos su historia.
De Ramón Bach (P. Dot, 1938), nos comenta Friera:
1938 luis de briñas x condesa de sástago. Bellísima rosa de 80 pétalos, color amarillo albaricoque claro, muy olorosa y de forma atractiva que al abrirse conserva su belleza siendo de gran duración. Arbusto sano y florífero.
Breve y atinada descripción. Por su procedencia, tiene padres ilustres, y rosas como Ophelia o Souvenir de Claudius Pernet están entre sus ancestros. Sorprende la enorme cantidad de pétalos en una rosa de 1938. Son pétalos fuertes, multitono, con aire, ondulados. Tiene aroma a té, algo afrutado, es fresco y agradable, recuerda a Mme Meilland, pero más intenso.
No puedo hacer valoraciones sobre el arbusto porque es jovencillo, pero sí puedo bajar la cámara, y observar si el bebé está desarrollándose como es debido:

Ahí están, cuatro nuevos tallos basales que se unirán a los tres de origen. Eso asegurará buena cantidad de ramas y flores en el futuro. El niño nos crece bien :))).
Pere y Ramón Bach i Escopet eran hermanos, empresarios en el sector textil, en concreto, algodón. Adquirieron una finca en 1915, Can Estrada, con la finalidad de cultivar buen vino en la zona del Penedés. Es casi seguro que fueran aficionados entusiastas a la Enología, y que eso les llevara a cambiar su área de negocio. Ambos participaban activamente en la selección de sus vinos.

El negocio fue próspero, en especial en los años veinte, cuando despegó y consiguió renombre a nivel internacional. Por desgracia, la actividad económica del país quedó casi paralizada en 1936, al iniciarse la Guerra Civil. Ambos hermanos tomaron parte en la guerra, y Ramón falleció. Sospecho, dado el año de obtención de la rosa, 1938, que fue un regalo in memoriam de su amigo Pere Dot.
El otro hermano, Pere quedó muy afectado, jamás se recuperó, y en 1942 vendió el negocio. Es comprensible que no se viera con fuerzas para seguir sólo, tras el trauma de vivir una guerra y perder el otro puntal de la empresa, su hermano Ramón. La finca y la cava han pasado por varias manos, siempre en positivo, mejorando sus infraestructuras. Hasta el momento actual, en que es propiedad de la familia Raventós, a la que conocéis de sobra, ya que en su empresa elaboran, entre otros, el cava Codorniu.
Qué queréis que os diga: la historia es melancólica y triste a más no poder, y, para colmo, la rosa se ha olvidado en su país. Me da tanta pena que rosales tan buenos hayan dejado los jardines de su país de origen para ser sutituidos, en muchos casos, por cultivares mediocres, pero más de moda.